Por este poemario discurren viejas banderas y nuevas pesadillas, la intensidad de las emociones como vía de escape a la rutina y a las normas socialmente admitidas, así como una serie de iconos relacionados con la rebeldía. Al indudable compromiso poético de Juan José Téllez, el poeta une, al igual que en poemarios anteriores, una clara apuesta por el lirismo, la búsqueda de nuevas pautas en las relaciones humanas y el viaje interior y exterior como profundas señas de identidad en su poesía. El jurado del Premio de Poesía Aljabibe, presidido en su sexta edición, en el año 2005, por Pablo García Baena e integrado por los poetas Antonio Hernández y Rosa Díaz, al justificar la concesión del galardón, calificó a este libro como “magnífico en su transmisión de un mundo transgresor lleno de resonancias experienciales y culturalistas”.